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Plantel supera récord de seleccionados para intercambio docente de AUGM

Plantel supera récord de seleccionados para intercambio docente de AUGM

En 2017, once académicos salieron del país a realizar una pasantía en el marco del programa Escala Docente de la Asociación de Universidades del Grupo Montevideo (AUGM). Este año, el aumento de plazas gestionado por el Plantel, elevó a 13 los docentes seleccionados de nuestra Casa de Estudios para efectuar movilidad este 2018.

Se trata de los siguientes académicos: Dra. Silvia Matiacevich (Facultad Tecnológica) llegará a la U. de Buenos Aires; Dr. Oscar Vásquez (Facultad de Ingeniería) a la U. Nacional del Sur; Dra. Marcela Cruchaga (Facultad de Ingeniería) a la U. Nacional del Litoral; Dr. Claudio Acuña (Facultad de Química y Biología) a la U. Nacional de Córdoba; y el Dr. Sebastien Dubé (Facultad de Humanidades) a la U. Nacional de Rosario. Todas en Argentina.

Un próximo grupo va con destino a Brasil: Dr. Juan Escrig (Facultad de Ciencia) a la U. Federal de Santa María; Dr. Hans Fox (Escuela de Arquitectura) a U. Federal de Goiás; Dr. Francisco Cubillos (Facultad de QyB) a la U. Federal de Minas Gerais al igual que su par, el Dr. Julio Sánchez; Dr. Ricardo Salazar (Facultad de QyB) a la U. Estadual de Campinas; y la Dra. Karina Acosta (Facultad de Ingeniería) a U. Federal de Santa Catarina.

Cierran la lista de seleccionados la Dra. María Angélica Ganga (Facultad Tecnológica) y el Dr. Juan Silva (Facultad de Humanidades), quienes realizarán su pasantía en la U. de la República de Uruguay.

El académico del Departamento de Biología, Dr. Ricardo Salazar, quien va a la U. Estadual de Campinas, agradeció el apoyo y la gestión expedita del Plantel.

“Voy a la mejor Universidad de Brasil y me interesó porque allí desarrollan investigación en líneas de mi interés como el tratamiento de aguas y la descontaminación de aguas naturales”, añade el Dr. Salazar.

Embajadores

Este año el énfasis se encuentra en profundizar el proceso de internacionalización de la U. de Santiago, por lo tanto, el Departamento de Relaciones Internacionales e Interuniversitarias les encomendó ser embajadores del Plantel.

Es por ello que además de motivarlos a realizar las actividades que comprometieron al presentar su proyecto en la postulación, dicha Unidad los llamó a ser colaboradores de nuestra Casa de Estudios para avanzar en las líneas definidas como prioritarias en este proceso.

Entre ellas está la doble titulación –tanto a nivel de pregrado y posgrado-; las cotutelas de tesis a nivel de doctorado; gestionar proyectos de investigación conjuntos y captar estudiantes extranjeros para nuestros posgrados.

“Este año, por primera vez les estamos pidiendo cumplir el rol de embajadores, principalmente en estas líneas”, sostiene la directora del Depto. de Relaciones Internacionales, Carol Johnson, quien además agrega que este 2018 alcanzaron un récord de académicos postulantes y seleccionados. “Existe un interés creciente por participar”, explica.

Escala Docente AUGM

El programa Espacio Académico Común Ampliado Latinoamericano (Escala), consiste en el intercambio de docentes e investigadores entre los planteles que integran la red AUGM, asociación que ya tiene 25 años de historia. La idea es que los temas que trabajen los seleccionados sean prioritarios para la región.

Cabe destacar que en términos de financiamiento, la Universidad de origen asumirá el costo del pasaje de ida y regreso, mientras que la institución de destino ofrecerá el pago de la estadía y alimentación. La duración mínima de la movilidad debe ser de una semana y no superior a 15 días.

Académicos valoran experiencia adquirida gracias a movilidad internacional

Académicos valoran experiencia adquirida gracias a movilidad internacional

En constante crecimiento se encuentran las cifras de movilidad académica de la U. de Santiago, las que al año 2016 alcanzaban 716 docentes inscritos en los diferentes programas que ofrece el Plantel, y en lo que ha transcurrido del 2017, un total de 231 académicos han viajado al extranjero, según cifras otorgadas por la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo, que gestiona los Intercambios Científicos Culturales (ICC).

Según el Departamento de Relaciones Internacionales e Interuniversitarias, la movilidad académica tiene como objetivo conseguir importantes beneficios tanto a nivel individual como institucional. Entre ellos destacan: calidad docente, generación de redes investigativas, flexibilidad académica y administrativa al interior de la Universidad, así como innovación en herramientas de gestión universitaria.

Cifras que a juicio de la Directora de la Unidad, Carol Johnson son positivas. “Es muy significativo para nuestra Universidad que el número de académicos e investigadores que realizan una estadía en el extranjero se vaya incrementando año a año y que cada vez más aprovechen las oportunidades de internacionalización tanto internas como externa”, manifiesta.

Experiencia en el extranjero

Las vías a través de las que los académicos realizan su movilidad son diversas. Algunas de ellas son los fondos concursables de la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo, proyectos de investigación, programas de movilidad gestionados por el Departamento de Relaciones Internacionales e Interuniversitarias, además de los programas de cada Facultad.

Una de las académicas beneficiada con este tipo de programas es María José Araya León, del Departamento de Tecnologías de Gestión de la Facultad Tecnológica, quien tras titularse como Arquitecta en la U. de Santiago, realizó un Magíster en el Industrial Design per lo Sviluppo del Prodotto Industriale, Politécnico de Milán, Italia.

Según relata, el primer beneficio del que participó fue de una Beca Santander para Jóvenes Investigadores y Profesores, para España. En la zona, trabajó en un proyecto conjunto con investigadores de Barcelona del IES Pompeu Fabra, en donde buscaron mirar la Ergonomía desde otra perspectiva. Tiempo después participó del Convenio de la Asociación de Universidades Grupo Montevideo (AUGM), en la U. de la República de Uruguay, donde realizó una pasantía de investigación.

“Es una experiencia que abre muchas oportunidades, porque hemos armado grupos internacionales de investigación, adquiriendo la posibilidad de participar en otros proyectos y fondos concursables. Por lo tanto, es muy fructífero realizar estas pasantías y todas las redes de apoyo de la U. de Santiago funcionan bien”, sostiene la académica.

El Dr. Ismael Soto Gómez, académico del Departamento de Ingeniería Eléctrica, ha realizado diversos estudios de postgrado y cursos de perfeccionamiento en el extranjero. Según cuenta, tras finalizar sus estudios de pregrado como Ingeniero Civil Electricista de la U. de Santiago, y gracias al apoyo otorgado por el Plantel pudo sacar un doble pregrado como Ingeniero de Sistemas, en el CICC de Japón.

Años más tarde, y tras realizar un Magíster en Ingeniería Eléctrica, obtuvo el grado de Doctor Advanced Technology and Computer Science School, en la Universidad de Staffordshire, de Reino Unido. Continuando desde entonces con una serie de cursos y proyectos de investigación conjunto con investigadores de otras Instituciones extranjeras.                                           

“He sido un afortunado. A mí me formó la Universidad, siempre me ha apoyado para todos los perfeccionamientos que he realizado. Hoy existen muchas posibilidades de realizar estudios en el extranjero, sobre todo para los académicos jóvenes, les recomiendo que se vayan al extranjero, que aprendan otras lenguas. La experiencia en países desarrollados es distinta, en otras culturas hay más compañerismo y ayuda desinteresada", sostiene el Dr. Soto.

Líderes en Innovación y Transferencia Tecnológica

Uno de los ejes programáticos en los que innova la U. de Santiago es el proyecto de Ingeniería 2030, que potencia por una parte el aumento de movilidad académica a través de diversos programas ligados a innovación y transferencia tecnológica.

El decano de la Facultad de Ingeniería, Juan Carlos Espinoza, sostiene que la Unidad Académica entrega especial importancia a la movilidad, “porque permite el contacto con expertos de otras partes del mundo, que abre camino para que nuestros estudiantes potencien su propia movilidad al extranjero”. Agrega que “a través de las misiones tecnológicas, los académicos proveen convenios de colaboración, se vinculan con investigadores y centros de I+D para concretar acciones futuras, en conjunto, sobre investigación aplicada, programas académicos colaborativos, doble titulación a nivel de postgrados, etc”.

Por su parte, el director del programa, Jorge Bravo, explica que la iniciativa busca generar Alianzas Internacionales que vinculen a la Facultad con los grandes centros de investigación e innovación en el mundo. “Uno de los puntos fuertes es la movilidad académica, porque son los académicos los que construirán el puente por el cual, más adelante, nuestros alumnos transitarán como ingenieros innovadores. El proyecto Ingeniería 2030 está muy agradecido del compromiso de los académicos con estos objetivos", indica.

El Dr. Iván Derpich Contreras, académico e Investigador del Departamento de Ingeniería Industrial, ha sido uno de los que ha participado de estos programas en Estados Unidos y Alemania, enfocados en su proyecto Corfo de investigación que busca producir un nuevo algoritmo y empaquetarlo en un software de programación lineal para resolver problemas de la industria ligados a faenas mineras, bolsas de acciones, turnos de trabajadores, entre otros.

Al respecto, el académico explica que, “los viajes son bien diferentes; las conferencias siempre son interesantes, porque permiten conectarse con los últimos avances en tu área, en Chile se hace un poco de investigación pero no tanto, entonces uno se actualiza y se motiva. En los cursos de formación, destinados a hacer transferencia tecnológica, la visión es un poco distinta, es aprender a conectarse con empresas, detectar sus necesidades, hacer una especie de sociedad, para hacer investigación en el tiempo en lo que a ellos les interesa”, explica.

Nuevo Vicerrector de Apoyo al Estudiante, José Miguel Araya Marchant: “Mi gran aporte será potenciar el liderazgo juvenil universitario”

Nuevo Vicerrector de Apoyo al Estudiante, José Miguel Araya Marchant: “Mi gran aporte será potenciar el liderazgo juvenil universitario”

  • Ingeniero civil industrial titulado por nuestra Universidad, con 34 años como académico de la Facultad de Ingeniería y con un gran compromiso institucional que lo ha llevado a ocupar diversos cargos, manifiesta su orgullo por haber sido parte de la primera generación de su familia en ingresar a la educación superior. “Nuestra Casa de Estudios se caracteriza por su responsabilidad social. Por ello, todo lo que nos permita ayudar a los estudiantes con carencias e inquietudes es nuestra prioridad”, advierte.

 





Son 34 años los que el académico José Miguel Araya Marchant ha dedicado a la docencia e investigación en nuestra Universidad. Con una importante y reconocida trayectoria profesional como ingeniero civil industrial, dentro y fuera del Plantel, sin duda que su nombramiento como Vicerrector de Apoyo al Estudiante representa un importantísimo desafío.

“Nuestra Universidad se caracteriza por su responsabilidad social, por lo que todo lo que nos permita ayudar a los estudiantes con carencias e inquietudes es nuestra prioridad, a través de mecanismos tanto dentro de la Universidad como a nivel de Gobierno”, explica. “Nuestro interés es potenciar todo lo relacionado con el apoyo al estudiante”, añade.

A sus 60 años de edad, la nueva autoridad asume una Unidad integrada por tres Departamentos: Calidad de Vida Estudiantil, Beneficios Estudiantiles y Gestión del Deporte y Cultura. “Queremos incrementar el empoderamiento cultural universitario de nuestros estudiantes”, anticipa con entusiasmo.

Dimensión humana del trabajo a través de la Ingeniería

Desde joven participaba con sus amigos del barrio en salidas a la cordillera. Creció en la comuna de Santiago, en las cercanías de las calles Portugal y Ñuble. Pero en cuanto a su futuro académico, no tenía claridad. “Me gustaban las ciencias biológicas y el diseño, a propósito de la cercanía con uno de mis abuelos que era carpintero, especializado en diseño y construcción de puertas y ventanas. Era su ayudante”, recuerda. Finalmente decidió postular a Medicina y a Ingeniería de Ejecución en Diseño y Construcción de Interiores. Optó por esta última, en la Universidad Técnica del Estado (UTE). “Me encantó el ambiente, la amabilidad de profesores y estudiantes que me acogieron rápidamente”, asegura.

Con su papá como comerciante en venta de alfombras y su mamá dueña de casa, José Miguel Araya se convirtió en la primera generación de su familia en acceder a la educación superior. “Por supuesto que lo celebraron, pero al mismo tiempo era una incógnita por no saber qué significaba esta novedad. Mis padres siempre me apoyaron y confiaron en mí”, rememora con satisfacción.

El deporte también era parte de sus intereses. Durante la enseñanza media participaba a nivel competitivo, incluso integrando un equipo de atletismo a principios de los '70. “Fui parte de la Selección Panamericana de Chile en la posta 4x100”, advierte con orgullo.

Con muchas facilidades para los estudios lógico-matemáticos, decide trasladarse a la carrera de Ingeniería Civil Industrial. “Me interesó el diseño de los productos y, a raíz de la influencia de algunos profesores, también el de los sistemas socioproductivos y sociotécnicos. Ahí encontré la dimensión humana del trabajo”, explica.

Investigación en “Ergonomía de sistemas”

La titulación de José Miguel Araya, en 1981, se dio junto a una especialización en sistemas de información para la gestión. “En ese tiempo, en el país éramos muy pocos los ingenieros dedicados a esa línea. La computación a nivel de organizaciones recién estaba incorporándose. Teníamos muchas oportunidades de trabajo, pues incluso las empresas venían a buscarnos a la Universidad, tal como me ocurrió”, detalla.

Junto a su trabajo en una empresa de desarrollo de sistemas de información para la gestión, se mantuvo ligado a la Universidad a través de las ayudantías que realizaba y su ingreso como docente a la carrera de Ingeniería Civil Industrial. Su vocación pedagógica recibía una gran recompensa. “Como académico mantuve mi curiosidad por conocer aún más el aspecto humano del trabajo. Para eso estudié un año en el Instituto de Sociología de la Universidad Católica”, explica.

A esto se suma el grado de Magíster en Ciencias de la Ingeniería que obtuvo en 1989, en la Universidad de Chile, lo que define como un gran punto de inflexión, considerando que el profesor guía de su tesis, “Ontología del Trabajo”, fue el biólogo y Premio Nacional de Ciencias Humberto Maturana. “Hasta el día de hoy me declaro su discípulo”, reconoce el académico.

Desde entonces, ha incursionado en otras líneas de trabajo, como “Ergonomía de Sistemas o Macroergonomía”, que se relaciona con el diseño del trabajo y la complejidad que significa la socioproductividad, donde “la idea es armonizar lo técnico con la calidad de vida de las personas que realizan el trabajo”. Su interés siempre ha radicado en la investigación aplicada. “Me dediqué por más de doce años a estudiar el estrés laboral en las organizaciones y desarrollé una metodología que hoy se conoce como 'Ergoestrés'. Además asesoré al Ministerio de Salud, hospitales, empresas y varias instituciones”, detalla. Incluso participó como profesor invitado de postgrados en la Universidad Federal de Río de Janeiro.

“Educadores Líderes” para la pedagogía

Para el hoy Vicerrector de Apoyo al Estudiante también ha sido importante lo que llama como sus “inquietudes socioinstitucionales”, a propósito de su trayectoria en la UTE y en la Universidad de Santiago. “Junto a otros colegas fundamos la primera Asociación de Académicos de la Universidad, en la década del '80. Comenzamos en la Facultad de Ingeniería, junto al ex Rector Dr. Eduardo Morales y al actual Rector Dr. Juan Manuel Zolezzi”, rememora.

Ya en democracia, se desempeñó en la entonces Dirección General de Planificación e Informática del Plantel, de la que llegó a ser su director general. Luego, en 1993, asumiría como el primer Prorrector de la nueva estructura institucional. Más adelante, por mandato del Rector Zolezzi, asume la Unidad de Dirección de Estudios. Posteriormente, tras retomar sus labores de docencia, nuevamente es llamado a colaborar. Esta vez, como Contralor Universitario, cargo que desempeñó desde diciembre de 2014.

Hoy imparte dos asignaturas: Taller de Gestión y Liderazgo, en la carrera de Ingeniería Civil Industrial, a la vez que Ergonomía y Factores Humanos, en Ingeniería de Ejecución Industrial. Su preocupación por la educación y la formación de educadores se mantiene intacta. “En 2008, cuando estaba en la Dirección de Estudios, creamos el Programa ‘Educadores Líderes con Vocación Pedagógica Temprana’, conocido como VPT. Es un gran aporte para la formación de profesores. Incluso existe una beca para jóvenes de tercer año medio que se incorporan al Programa y que luego ingresen a nuestra Universidad”, destaca.

En ese contexto, advierte que “mi objetivo como Vicerrector es promocionar en nuestros estudiantes un liderazgo juvenil universitario. Ese podría ser mi gran aporte”. Esto, junto con anticipar su idea de potenciar la identidad institucional a través de las actividades deportivas y culturales. Asimismo, valora la muy buena relación que existe con la Federación de Estudiantes del Plantel (Feusach). “Cooperación en la diferencia y apoyo extraordinario en la coincidencia”, reconoce.
 

Nuevo Vicerrector de Apoyo al Estudiante, José Miguel Araya Marchant: “Mi gran aporte será potenciar el liderazgo juvenil universitario”

Nuevo Vicerrector de Apoyo al Estudiante, José Miguel Araya Marchant: “Mi gran aporte será potenciar el liderazgo juvenil universitario”

  • Ingeniero civil industrial titulado por nuestra Universidad, con 34 años como académico de la Facultad de Ingeniería y con un gran compromiso institucional que lo ha llevado a ocupar diversos cargos, manifiesta su orgullo por haber sido parte de la primera generación de su familia en ingresar a la educación superior. “Nuestra Casa de Estudios se caracteriza por su responsabilidad social. Por ello, todo lo que nos permita ayudar a los estudiantes con carencias e inquietudes es nuestra prioridad”, advierte.

 





Son 34 años los que el académico José Miguel Araya Marchant ha dedicado a la docencia e investigación en nuestra Universidad. Con una importante y reconocida trayectoria profesional como ingeniero civil industrial, dentro y fuera del Plantel, sin duda que su nombramiento como Vicerrector de Apoyo al Estudiante representa un importantísimo desafío.

“Nuestra Universidad se caracteriza por su responsabilidad social, por lo que todo lo que nos permita ayudar a los estudiantes con carencias e inquietudes es nuestra prioridad, a través de mecanismos tanto dentro de la Universidad como a nivel de Gobierno”, explica. “Nuestro interés es potenciar todo lo relacionado con el apoyo al estudiante”, añade.

A sus 60 años de edad, la nueva autoridad asume una Unidad integrada por tres Departamentos: Calidad de Vida Estudiantil, Beneficios Estudiantiles y Gestión del Deporte y Cultura. “Queremos incrementar el empoderamiento cultural universitario de nuestros estudiantes”, anticipa con entusiasmo.

Dimensión humana del trabajo a través de la Ingeniería

Desde joven participaba con sus amigos del barrio en salidas a la cordillera. Creció en la comuna de Santiago, en las cercanías de las calles Portugal y Ñuble. Pero en cuanto a su futuro académico, no tenía claridad. “Me gustaban las ciencias biológicas y el diseño, a propósito de la cercanía con uno de mis abuelos que era carpintero, especializado en diseño y construcción de puertas y ventanas. Era su ayudante”, recuerda. Finalmente decidió postular a Medicina y a Ingeniería de Ejecución en Diseño y Construcción de Interiores. Optó por esta última, en la Universidad Técnica del Estado (UTE). “Me encantó el ambiente, la amabilidad de profesores y estudiantes que me acogieron rápidamente”, asegura.

Con su papá como comerciante en venta de alfombras y su mamá dueña de casa, José Miguel Araya se convirtió en la primera generación de su familia en acceder a la educación superior. “Por supuesto que lo celebraron, pero al mismo tiempo era una incógnita por no saber qué significaba esta novedad. Mis padres siempre me apoyaron y confiaron en mí”, rememora con satisfacción.

El deporte también era parte de sus intereses. Durante la enseñanza media participaba a nivel competitivo, incluso integrando un equipo de atletismo a principios de los '70. “Fui parte de la Selección Panamericana de Chile en la posta 4x100”, advierte con orgullo.

Con muchas facilidades para los estudios lógico-matemáticos, decide trasladarse a la carrera de Ingeniería Civil Industrial. “Me interesó el diseño de los productos y, a raíz de la influencia de algunos profesores, también el de los sistemas socioproductivos y sociotécnicos. Ahí encontré la dimensión humana del trabajo”, explica.

Investigación en “Ergonomía de sistemas”

La titulación de José Miguel Araya, en 1981, se dio junto a una especialización en sistemas de información para la gestión. “En ese tiempo, en el país éramos muy pocos los ingenieros dedicados a esa línea. La computación a nivel de organizaciones recién estaba incorporándose. Teníamos muchas oportunidades de trabajo, pues incluso las empresas venían a buscarnos a la Universidad, tal como me ocurrió”, detalla.

Junto a su trabajo en una empresa de desarrollo de sistemas de información para la gestión, se mantuvo ligado a la Universidad a través de las ayudantías que realizaba y su ingreso como docente a la carrera de Ingeniería Civil Industrial. Su vocación pedagógica recibía una gran recompensa. “Como académico mantuve mi curiosidad por conocer aún más el aspecto humano del trabajo. Para eso estudié un año en el Instituto de Sociología de la Universidad Católica”, explica.

A esto se suma el grado de Magíster en Ciencias de la Ingeniería que obtuvo en 1989, en la Universidad de Chile, lo que define como un gran punto de inflexión, considerando que el profesor guía de su tesis, “Ontología del Trabajo”, fue el biólogo y Premio Nacional de Ciencias Humberto Maturana. “Hasta el día de hoy me declaro su discípulo”, reconoce el académico.

Desde entonces, ha incursionado en otras líneas de trabajo, como “Ergonomía de Sistemas o Macroergonomía”, que se relaciona con el diseño del trabajo y la complejidad que significa la socioproductividad, donde “la idea es armonizar lo técnico con la calidad de vida de las personas que realizan el trabajo”. Su interés siempre ha radicado en la investigación aplicada. “Me dediqué por más de doce años a estudiar el estrés laboral en las organizaciones y desarrollé una metodología que hoy se conoce como 'Ergoestrés'. Además asesoré al Ministerio de Salud, hospitales, empresas y varias instituciones”, detalla. Incluso participó como profesor invitado de postgrados en la Universidad Federal de Río de Janeiro.

“Educadores Líderes” para la pedagogía

Para el hoy Vicerrector de Apoyo al Estudiante también ha sido importante lo que llama como sus “inquietudes socioinstitucionales”, a propósito de su trayectoria en la UTE y en la Universidad de Santiago. “Junto a otros colegas fundamos la primera Asociación de Académicos de la Universidad, en la década del '80. Comenzamos en la Facultad de Ingeniería, junto al ex Rector Dr. Eduardo Morales y al actual Rector Dr. Juan Manuel Zolezzi”, rememora.

Ya en democracia, se desempeñó en la entonces Dirección General de Planificación e Informática del Plantel, de la que llegó a ser su director general. Luego, en 1993, asumiría como el primer Prorrector de la nueva estructura institucional. Más adelante, por mandato del Rector Zolezzi, asume la Unidad de Dirección de Estudios. Posteriormente, tras retomar sus labores de docencia, nuevamente es llamado a colaborar. Esta vez, como Contralor Universitario, cargo que desempeñó desde diciembre de 2014.

Hoy imparte dos asignaturas: Taller de Gestión y Liderazgo, en la carrera de Ingeniería Civil Industrial, a la vez que Ergonomía y Factores Humanos, en Ingeniería de Ejecución Industrial. Su preocupación por la educación y la formación de educadores se mantiene intacta. “En 2008, cuando estaba en la Dirección de Estudios, creamos el Programa ‘Educadores Líderes con Vocación Pedagógica Temprana’, conocido como VPT. Es un gran aporte para la formación de profesores. Incluso existe una beca para jóvenes de tercer año medio que se incorporan al Programa y que luego ingresen a nuestra Universidad”, destaca.

En ese contexto, advierte que “mi objetivo como Vicerrector es promocionar en nuestros estudiantes un liderazgo juvenil universitario. Ese podría ser mi gran aporte”. Esto, junto con anticipar su idea de potenciar la identidad institucional a través de las actividades deportivas y culturales. Asimismo, valora la muy buena relación que existe con la Federación de Estudiantes del Plantel (Feusach). “Cooperación en la diferencia y apoyo extraordinario en la coincidencia”, reconoce.
 

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