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Advierten que segunda fase de Ley de Etiquetado evidenciará la despreocupación de la industria

Advierten que segunda fase de Ley de Etiquetado evidenciará la despreocupación de la industria

Un 10% de los productos que hoy no llevan sellos, pero que presentan altos nutrientes críticos, como sodio, azúcar, calorías y grasas saturadas, debieran ser rotulados. Este miércoles, comenzará a regir la segunda fase de la Ley de Etiquetado de Alimentos, que disminuye aún más el límite permitido para este tipo de nutrientes. “Habrán más productos con sellos y productos con más sellos por envase”, advirtió el presidente de AB Chile, Rodrigo Álvarez. “Es complejo o derechamente inviable técnicamente seguir reduciendo nutrientes a través de una reformulación, sin afectar la calidad y características propias de estos alimentos”, agregó.

Para la especialista en análisis de los alimentos y académica de la Universidad de Santiago, Marcela Zamorano, las industrias estaban en conocimiento de que comenzaría a regir esta nueva etapa, ya que estaba considerado en la promulgación de la ley. Por lo tanto, “que existan más productos rotulados significará que la industria no se preocupó de reformularlos”, sostiene.

Desde mañana, las cantidades permitidas por 100 gramos para todos los nutrientes críticos bajarán. Así, las calorías disminuirán de 350 a 300; el sodio,  de 800 mg a 500 mg; los azúcares, de 22,5 g a 15 g; y las grasas saturadas, de 6 g a 5 g. Si los productos exceden alguna de estas cantidades, deberán llevar la advertencia respectiva, graficada con el tradicional sello negro que establece la normativa.

“Son algunos productos que se sabía que tenían que bajar. Entonces, uno se pregunta por qué la industria no se preocupó y trató de seguir el ejemplo de los panaderos, que disminuyeron los niveles de sodio en el pan en dos o tres años y ya todos están acostumbrados a comer con menos contenido de este nutriente crítico”, critica.

A su juicio, las críticas del gremio apuntan a intentar iniciar una nueva discusión para que el foco de la ley cambie, y los límites se establezcan por porciones y no por 100 gramos. Sin embargo, la académica del Departamento de Ciencia y Tecnología de los Alimentos del plantel estatal señala que esto podría provocar que la normativa no logre los efectos que busca.

“El colocar rótulos por porción de consumo conlleva una serie de problemas, porque las industrias no están obligadas a poner una porción de consumo. Se puede poner a la venta un producto con una porción mucho menor y ello conllevaría a que no tenga sello, a pesar de que el alimento tendrá un alto contenido de nutrientes críticos”, explica.

Finalmente, la especialista descarta que el aumento de productos con sello termine acostumbrando a los consumidores a adquirir este tipo de alimentos perjudiciales para la nutrición. “Estudios han demostrado que entre el 90% y el 97% de la población ya sabe lo que son los logos y lo que significa comer alimentos con tres o cuatro sellos. En cinco o diez años más, esperemos que los efectos de los índices de sobrepeso y obesidad en la población infantil disminuyan”, concluye.

U. de Santiago participa en relevante feria de envases de la industria alimentaria

U. de Santiago participa en relevante feria de envases de la industria alimentaria

Bajo el contexto de la Ley de Fomento al Reciclaje y Responsabilidad Extendida del Productor, promulgada durante el año 2016, el Centro de Envases y Embalajes de Chile (CENEM), reunió a más de 200 empresas, marcas y laboratorios, con el fin de difundir el conocimiento y la importancia del packaging, como una actividad transversal para todas las áreas de la economía nacional.

“Como país, es necesario potenciar la industria, orientada a la satisfacción de la creciente demanda de alimentos, mediante la incorporación de tecnologías, desarrollos sostenibles de nuevos productos y embalajes destinados al mercado mundial”, mencionó Mariana Soto Urzúa, Gerente General CENEM.

Co- Inventa y Laben Chile, han logrado posicionarse gracias a su investigación, innovación y transferencia tecnológica que contribuye a la generación de ventajas competitivas a nivel nacional e internacional para las empresas.

Es por esto que la Dr. María José Galotto, académica del Departamento de Ciencia y Tecnología de los Alimentos y directora de Laboratorio de Envases de la Universidad de Santiago de Chile, fue una de las expositoras de la jornada.

Su presentación abordó la innovación en los envases de la industria alimentaria, destacando las tendencias de los consumidores a confiar en envases que ejercen una función más allá que solo cubrir el producto, sino que mantener su calidad.

“Los productos requieren disponer de envases que cumplan con las demandas del consumidor, es decir, que sean más naturales y con un menor impacto medioambiental. Muchas marcas dicen ser biodegradables, sin embargo, es necesario garantizar la calidad de su material, mediante las normas internacionales. De no ser así, no se debería incluir el logo que identifique su calidad”, señala Galotto.

De esta forma, la Universidad se posiciona como un líder a nivel nacional y regional, pues se encuentra abriendo el primer Laboratorio de Biodegradabilidad, Compostabilidad y Ecotoxicidad de Chile, encargado de la regulación de los procesos en envases y embalajes.

Un tema que cada día toma mayor importancia a nivel de empresas y entre los consumidores a la hora de adquirir productos amigables con el medio ambiente. En ese marco es que el 4 de julio, en el Hotel Plaza San Francisco, se desarrollará la primera Jornada de Biodegradabilidad, que permitirá unir criterios y clarificar conceptos sobre requerimientos y nuevos materiales para el mercado.

Gran aporte de investigador de la Universidad a sector agroalimentario

Gran aporte de investigador de la Universidad a sector agroalimentario

La política energética de Chile al año 2050 pretende alcanzar el 70% de generación con energías renovables. En ese sentido, una de las metas es que al año 2035 nuestro país se convierta en exportador de tecnología y servicios para la industria solar.

Considerando las favorables características de nuestro país para su generación, el Dr. Alejandro Reyes Salinas, académico del Departamento de Ingeniería Química, ha priorizado su línea de investigación en torno al desarrollo de nuevas técnicas para utilizar la energía proveniente del sol y aprovechar de disminuir los índices de contaminación en el secado de agroproductos.

Fue así, como recientemente finalizó un proyecto financiado inicialmente por Fondecyt y luego con un Dicyt, que permite disponer de un acumulador de energía solar térmica para secar diversos agroproductos en un secador de bandeja con capacidad de hasta 30 kilos.

Tras realizar diversos estudios, el equipo de investigadores liderado por el Dr. Reyes, probó con láminas de champiñones, cebollas, duraznos, entre otros, que se estima emiten entre 0.7 y 1.5 kg de CO2 por cada kilo de productos deshidratados.

Mediante el proceso, en el que utilizaron cera de parafina y materiales reciclados para acumular energía solar, obtuvieron un secado de productos de 6 a 10 horas.

En palabras del investigador principal, la innovación –además de utilizar energía solar de manera directa- fue que el método utilizado les permitió acumular energía para los periodos en que el sol bajaba su intensidad, prolongando el periodo de secado.

Motivados por seguir potenciando la línea de investigación, el jefe del proyecto propuso a su equipo cambiar el método empleado con el fin de disminuir el secado de horas a minutos.

Es así, como recientemente se adjudicó un Fondecyt Regular 2018, que le permitirá desarrollar el proyecto: “Análisis experimental y modelado del secado de sólidos usando energía solar en un lecho continuo de base rectangular de múltiples etapas”.

Innovando constantemente

Actualmente, el equipo liderado por el Dr. Reyes, se encuentra diseñando y construyendo un prototipo para secar partículas de menor tamaño, las que podrán flotar y secarse más rápido gracias a una novedosa tecnología creada en el Plantel.

“Comenzaremos secando partículas que sean relativamente fáciles de deshidratar como aserrín, pero la idea es pasar a otro tipo de sólidos con otras dificultades. Por ejemplo, lodos que quedan en las plantas de tratamiento de agua o sólidos húmedos provenientes de la minería”, comenta el investigador.

El Dr. Reyes advierte que el proyecto se encuentra en etapa de hipótesis, y que a medida que se realicen distintas pruebas y ajustes, podrán determinar más claramente el trabajo a seguir.

Sin embargo, afirma que la ventaja de la iniciativa radica en el costo de la energía que se reduciría notablemente, al igual que la contaminación.

En tanto, el Dr. Luis Henríquez, académico del Departamento de Ingeniería Química, estará a cargo de la modelación matemática del proyecto.

Respecto a la innovación, el Dr. Reyes afirma que se trata de un prototipo poco conocido en Chile. “Este nuevo proyecto radica en una aplicación distinta a que las partículas estén quietas, que es un desafío, porque la cantidad de aire que hay que calentar es mucho más alta que la que usábamos antes”, sostiene.

En cuanto al desarrollo de la línea de investigación, el Dr. Reyes pone en valor las características del Plantel, que en sus 36 años como docente, le ha permitido desarrollarse y trabajar conjuntamente con otros investigadores.

“Siempre hemos contado con la tecnología necesaria para trabajar en el campus, permitiéndome interactuar con colegas de otros departamentos para profundizar en proyectos. En la U. de Santiago, tenemos todo a mano para poder avanzar en nuestras investigaciones”, puntualiza.

Ciclo de charlas del Decytal vincula a estudiantes con el sector productivo

Ciclo de charlas del Decytal vincula a estudiantes con el sector productivo

El pasado miércoles 4 de abril se realizó la primera actividad del Ciclo de Charlas en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, en el Salón Isidora Aguirre de la Vime. La iniciativa organizada por el Departamento de Ciencia y Tecnología de los Alimentos (Decytal) de la Facultad Tecnológica, dio inicio con la charla “Aumento de vida útil frescos Quillayes a través de la metodología Kaizen”.

El director del Departamento, Dr. Francisco Rodríguez Mercado, señaló que este ciclo de charlas busca acercar a los estudiantes con el sector productivo, fortaleciendo y actualizando los contenidos docentes que se imparten, y al mismo tiempo estrechar lazos entre el mundo universitario y la industria.

“Creemos que es súper importante que la gente de la industria venga a contar su experiencia. El sector productivo hoy en día está necesitando que los estudiantes estén más cercanos a éste, no que lleguen y se encuentren con una realidad absolutamente distinta. Como unidad lo tenemos claro y estamos trabajando para ello”, comentó.

La primera charla fue dictada por Natalia Hernández, titulada de Ingeniería en Alimentos de la Usach y Jefe de Mejora y Medioambiente de la empresa Quillayes; y Luis Miranda, Ingeniero en Agroprocesos y ex Jefe de Desarrollo de Quillayes.

Metodología Kaizen

Creado en Japón, Kaizen es un método de mejoramiento continuo que busca erradicar las deficiencias presentes en un sistema de producción, apuntando a la productividad, la eficacia, la seguridad y la reducción de residuos. Como señala Natalia Hernández “Kaizen significa cambio para mejorar y consiste en desarrollar trabajos cortos, en equipo, con una metodología que se traduzca en cambios inmediatos, a través de metas y objetivos claros”, comenta.

Luis Miranda, ex Jefe de Desarrollo de Quillayes, menciona que la empresa se enfrentó al desafío de aumentar la vida útil de uno de sus productos, de 12 a 15 días, lo que significaría no solo un largo trabajo, sino también distintos beneficios que irían en pro del desarrollo de la empresa.

“Nos dimos cuenta que había mucha merma de los productos y que esto estaba generando muchas pérdidas para la empresa, así que nos propusimos ganar presencia en el mercado y diferenciarnos de la competencia La idea era aumentar la vida útil, pero a la vez lograr que el producto tuviera una mejor vida útil”, señaló.

El proceso se desarrolló en un lapso de un año y medio, y contó con la participación de trabajadores de la empresa de distintas áreas, talleres de clima laboral y formación de líderes, pruebas de laboratorio, entre otros.
Respecto a sus resultados, Miranda menciona que se vio reflejado en el aumento de la vida útil del producto, la disminución de los reclamos, y la baja de las mermas para la empresa.
Acercando la industria a la Universidad

En cuanto al fortalecimiento de la relación entre ambos sectores, Natalia, egresada de la Universidad, destaca el carácter positivo de estas actividades, señalando que están orientadas a transmitir conocimientos y los requerimientos que actualmente tiene la industria para la solución de distintos desafíos. “Nosotros vivimos el día a día en la industria, y buscamos transmitir eso a la universidad, qué es lo que falta, qué es necesario, cuál es la necesidad de la industria”.

En cuanto a su formación como titulada de la Universidad de Santiago, menciona que en el mundo laboral los egresados de la Usach son bien recibidos y altamente solicitados, destacándose su formación profesional: “en la empresa se ha destacado cuando han llegado estudiantes de la universidad, se ve el alto nivel y eso como egresada es una satisfacción sentirlo. La formación que tenemos es excelente”, destaca.

Ley de Etiquetado: Experta sostiene que cinco muestras son el mínimo para fiscalizar un producto

Ley de Etiquetado: Experta sostiene que cinco muestras son el mínimo para fiscalizar un producto

Hace dos semanas entró en vigencia la ley de Etiquetado de Alimentos, con fiscalizaciones en colegios, supermercados y locales que, en muchos casos, han terminado con apertura de sumarios. La última polémica por esto se produjo a partir de la revisión, por parte del ISP, de la Cajita Feliz en un local de Ñuñoa de la cadena McDonald’s, donde se detectó que dos productos excederían  los índices permitidos por la normativa.

 

Sin embargo, los resultados obtenidos en un solo local, ¿son representativos del producto que se oferta en el resto? Para la experta en análisis de los alimentos de la Universidad de Santiago, Marcela Zamorano, “esa es una de las problemáticas que tiene la Ley de Etiquetado porque, en el fondo, para realizar un buen muestreo desde el punto de vista científico, se necesita un gran universo de muestra. Para poder identificar un nutriente, lo mínimo son cinco muestras tomadas en distintos tiempos, de ahí hacia adelante”.

 

La académica del Departamento de Ciencia y Tecnología de los Alimentos del plantel estatal explica que la cantidad depende del nutriente que se analice, y de cómo y cuánto está presente en un alimento. “Lo que pasa es que cuando la industria promueve sus nutrientes, también lo hace con una o dos muestras. Entonces, pueden argumentar que fue solo una muestra la que salió mal, pero la declaración nutricional de sus productos también la hace, muchas veces, en base a una o dos muestras”, afirma.

 

“Lo que hemos estudiado es que esas etiquetas a veces no muestran lo que realmente aparece. Tengo varias tesis en que mis alumnos hacen un muestreo de distintos alimentos y no en todos coincide lo que aparece en la etiqueta”, insiste la magíster en Ciencia de los Alimentos.

 

Zamorano reconoce que todo esto plantea “un vacío que es difícil controlar” y que ello representa un desafío en materia de fiscalización “porque las materias primas cambian. El pollo mismo viene con mucho sodio, por ejemplo. Lo que hay que tener claro es que un nutriente puede cambiar, en cantidad, de una muestra a otra. Por eso, se debe considerar un rango, para que ello no salga de lo establecido”.

 

¿Cuánto falta para ver los primeros resultados concretos de esta Ley?

 

Para la especialista, “la ley es bastante restrictiva. Para que los consumidores y la industria se ajusten a la norma, tienen que pasar por lo menos seis meses más o un año desde su implementación”.

 

Sin desmerecer la relevancia de lo que la norma fiscaliza para enfrentar la obesidad infantil y prevenir enfermedades crónicas no transmisibles, afirma que la disposición “conlleva un nuevo desarrollo de productos que contengan estos nutrientes. Eso es un paso que una gran industria lo puede dar más fácilmente, pero las pequeñas van a demorar un tiempo”.

 

“Las pequeñas industrias demorarán un tiempo en desarrollar nuevos productos para evitar su rotulación”, concluye.

 

Experto critica carácter reactivo de regulación chilena para fiscalizar a la industria salmonera

Experto critica carácter reactivo de regulación chilena para fiscalizar a la industria salmonera

Chile es el segundo país que más produce salmón en el mundo después de Noruega, pero las prácticas de la industria han sido blanco de una serie de críticas a raíz de la crisis ambiental que afecta a Chiloé.

El biólogo marino y académico de la Facultad de Química y Biología del plantel, Dr. Rodrigo Vidal, apunta a la regulación de la salmonicultura como uno de los aspectos más controvertidos para la industria, porque “ha sido reactiva y uno quisiera que fuera proactiva”.

Además, explica que es un hecho el que las fiscalizaciones se han producido siempre tras una crisis o un evento traumático para el sector.

Agrega que uno de los temas escasamente abordado por las autoridades es el impacto de los salmones que se escapan de los sitios de cultivo y que compiten con otras especies que habitan los ríos del país.

“La visión cortoplacista de los empresarios indica ocupar antibióticos y eso genera una perversión tremenda, porque se ocupa una cantidad muy grande que provoca un gran daño medioambiental”, sostiene.

Afirma que la autoridad debe intervenir y regular desde un punto de vista económico para establecer el nivel de eficiencia de la producción de las salmoneras. Es decir, cambiar de paradigma, dejando atrás la perspectiva de producir más volumen, “lo que provoca una serie de procesos ambientales”, puntualiza.

Lo que falta

“¿Qué es lo que falta en el fondo? Instaurar y dejar formalizada claramente una normativa cuyo eje no sea producir más, sino mejor”, detalla el investigador, quien participó en un estudio internacional sobre el secuenciamiento del genoma del salmón publicado por la revista Nature ( http://goo.gl/8oUQXS (link is external) ).

Pese a que reconoce que el sistema de libre mercado dificulta definir cuotas de producción a privados, señala que este también es un tema pendiente desde el ámbito de la regulación.

“El Estado tiene que hacer una intervención más clara porque la industria salmonera en Chile debe ser de las que más experimenta vaivenes en tan corto tiempo”, puntualiza.

Es tajante respecto a determinar qué repartición es la responsable de mejorar este ámbito: “Sernapesca es la institución que norma y fiscaliza, y es la responsable de todo lo que pasa en la industria de la salmonicultura a nivel de la regulación”, especifica.

¿Ley de Pesca? Con matices

“La Ley de Pesca habría que matizarla en algunos aspectos concretos de la salmonicultura, como la organización, disposición de las concesiones y volúmenes de producción”, explica Vidal.

Uno de los aspectos en que la norma debiera ser más específica, afirma el experto, es respecto a cómo generar nuevos sitios de cultivo.

“Cada vez hay más solicitudes de concesiones a cultivar y, en cada caso, se debe conciliar la visión de los empresarios con la del Gobierno y la comunidad”, sostiene.

Malas proyecciones para la industria acuícola

El académico advierte que los eventos que han afectado a la industria acuícola nacional en los últimos tiempos -mareas rojas o el virus ISA, ejemplifica- han determinado magras proyecciones para el sector.

“Si esto sigue así, obviamente que la industria acuícola no es sostenible”, subraya.

Sobre los conflictos en Chiloé producto de las acusaciones cruzadas respecto de quién o qué es el responsable por la mortandad de especies en la zona (actores han señalado a los desechos que genera la industria salmonera como causantes del fenómeno, pese a la ausencia de evidencia científica que relacione esto con la marea roja), el experto reconoce que “a nivel internacional, el mercado reacciona a este tipo de cosas y se va formando una percepción”.

El Dr. Vidal concluye: “¿Quién quiere invertir en este momento en la salmonicultura en Chile? Nadie, por la mala imagen que genera que nuestro país no sea capaz de manejar esta situación”.

Proyecto que retrasa la maduración de frutas de exportación presenta óptimos resultados

Proyecto que retrasa la maduración de frutas de exportación presenta óptimos resultados

Chile se ha posicionado como un exportador de productos hortofrutícolas, pero sus principales compradores se encuentran en Europa, América del Norte y Asia, por ende la distancia se transforma en un gran desafío para que esos envíos lleguen con la mejor calidad a destino.

Para contribuir a enfrentar ese problema, desde la mirada de servicio al país que tiene nuestra Universidad, en 2012 se inició el proyecto “Aplicación de la nanotecnología para el desarrollo de un nuevo adsorbedor de etileno orientado a la producción de envases de frutas climatéricas”, que obtuvo el financiamiento del Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico, Fondef.

Quien lideró el equipo fue el Dr. Francisco Rodríguez, académico del Departamento de Ciencia y Tecnología de los Alimentos, del Laboratorio de Envases (Laben) y del Centro para el Desarrollo de la Nanociencia y la Nanotecnología (Cedenna), en nuestro Plantel.

Controlar el gas etileno

Luego de cuatro años, los resultados confirmaron la hipótesis para poder utilizar un envase con un mecanismo que controle el gas etileno (que apura la maduración), a fin de retrasar ese proceso.

El etileno es un gas que regula el crecimiento de las plantas y que, además, acelera el proceso de maduración, es por este motivo que es reconocido como una fitohormona. Es por ello que el equipo investigador desarrolló un mecanismo para controlar las emisiones de este gas.

“Nuestro objetivo fue desarrollar películas activas de etileno basadas en polietileno y aluminio silicatos modificados, con el fin de generar un material de este tipo enfocado a la etapa de transporte de este tipo de productos a mercados alejados”, afirmó el investigador.

Durante el trabajo se ocuparon frutas climatéricas como el plátano, ciruela y palta, las cuales obtuvieron una respuesta positiva a la incorporación del material plástico activo, basado en el mineral zeolita, al cual se le depositaron metales específicos en su estructura. “La zeolita modificada  mostró una capacidad de remoción de etileno cinco veces mayor a la zeolita sin modificar”, afirmó el Dr. Rodríguez.

Con respecto a la relación de este agente sobre otros productos hortofrutícolas el académico comentó que “la banana es un material modelo muy importante porque al ser muy sensible y producir mucho etileno, nos permite determinar que si se  logra un efecto positivo del material desarrollado sobre ese producto, también tendrá un efecto positivo en todos los que tengan tazas de producción de etileno similar o menor”.

Seminario de cierre de proyecto

Para presentar los resultados finales del trabajo del Dr. Rodríguez se llevó a cabo un seminario en el Hotel Plaza San Francisco, al cual asistieron parte de las entidades colaboradoras de esta iniciativa.

Entre ellas se encontraban representantes de las tres empresas con las que se desarrolló este proyecto: Maderas Bravo, Clariant y San Jorge Packaging, las que fueron altamente valoradas por las distintas intervenciones durante la jornada.

Así lo recalcó el ejecutivo de proyectos del programa Fondef de Conicyt, Francisco Vargas, quien agradeció a las empresas participantes señalando que “la iniciativa del Fondef partió hace 25 años como una idea innovadora que era juntar la empresa y la ciencia, lo cual es su momento era muy extraño”.

En este mismo ámbito, el coordinador de la Dirección de Gestión Tecnológica (DGT), Saúl Carrillo, comentó que “la mirada ahora es la transferencia tecnológica, ya que durante mucho tiempo el énfasis estuvo en hacer investigación y el mercado estaba un poco lejos del horizonte de la universidad. Felizmente, esto se ha transformado en los últimos años, lo que es muy destacable”.

También estuvo presente el Country President de Chile y Perú Clariant Plastics & Coatings, Javier Canala, el cual apuntó a la necesidad de tener siempre presente el concepto de la innovación.

Agregó que “en la empresa moderna hay que replantear lo que hay en el mercado  y considerar la sustentabilidad y la innovación porque la empresa que no lo hace está destinada a morir”.

Cuatro tesis en el marco de esta investigación

Al finalizar la actividad, el Dr. Francisco Rodríguez destacó la realización de cuatro tesis en el marco de esta investigación, dos de pregrado y dos de postgrado.

Asimismo, comentó sobre la posibilidad de continuar con este trabajo con el fin de ver los resultados de la investigación insertos en el mercado, vale decir siendo aplicado en la fruta de exportación.

“Tenemos que conversarlo con los socios, yo creo que en base a los resultados que tuvimos hay dos estrategias por las cuales se puede alargar el proyecto, las dos van por fondo de Fondef. Hasta ahora tenemos un sistema que funciona, sin embargo, es necesario hacerle algunos ajustes para lograr un producto mucho mejor para que pueda salir al mercado”.

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